jueves, 9 de abril de 2009

EL CLUB UNESCO DE PECHINA PRESENTE EN BHALIL


Es una alegría mostrar en esta bitácora una actividad mas del Club Unesco de Pechina. En este caso se trata de su intervención en la Segunda Semana Cultural del Club Unesco de Bhalil , celebrada del 3 al 5 de abril con la entrega de premios a los ganadores del concurso de pintura sobre el tema “Tabaquismo y medio ambiente”, ponencias, circuncisión del niño en el centro de salud de Bhalil finalizando las mismas con diversas actividades deportivas.
Esta edición ha contado con la presencia del melillense Juan Antonio Vera Casares, vicepresidente primero de la Federación Europea de Asociaciones, clubes y Centro Unesco, acompañado de Fernando Tuvilla Rayo, director de Relaciones con la Red Civil Unesco del C.U. de Andalucía, así como de Francisco Rodríguez, secretario del club Unesco de Pechina (Almería), con la colaboración de Gabriel Callejón y Juanjo Florensa.

El Club Unesco de Bhalil (en árabe significa la belleza de la noche) es presidido por una dinámica mujer como es María Hasbi, dista a unos 30 kilómetros de Fez y se halla a unos 1200 metros sobre el nivel del mar con unos 11000 habitantes. Además, conserva unas 40 casas-cueva como las existentes en la localidad española de Guadix. La creación de este Club Unesco es debido al programa de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo en la potenciación de la Red Civil Unesco en Marruecos.
Durante su estancia en Marruecos, se desplazaron a la wilaya de Sefrou para apoyar la iniciativa de jóvenes artistas plásticos de la Zona al objeto de sumarse a la iniciativa de los intelectuales y artistas para el pluringüismo y la diversidad cultural.
"La diversidad de las lenguas y de las culturas es una riqueza y una fuente inagotable de creatividad que hay que defender para un mundo respetuoso con las diferencias de cada uno. "
Esperamos que nuestro amigo Fernando Tuvilla ya de vuelta entre nosotr@s nos aporte más información de esta actividad y nos haga una semblanza humana de María Hasbi, que hasta ahora nos era desconocida. ¡Hecho queda el encargo!